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2021 - N° 245

 

y exhaustos por

 

 

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CON SU AVENA Y SU PITILLO, O CON SU

MOJITO

Por David Escobar Gómez, NA 42-044

Con la llegada inesperada de las tropas de los talibanes a Kabul, luego de la retirada de los soldados americanos, traigo a la memoria la entrada de los barbudos a La Habana, hace como sesenta años, si la memoria no me falla. Que la prensa dijo, en ese momento, que era el triunfo de la Revolución. Y en toda la América se tragaron alegremente el cuento de una romántica guerra. Los hermanitos Castro y sus buenos mozos amigos no encontraron resistencia y, el pueblo, con toda razón, bailó el rico son en las calles, sin necesidad de enviarles un asesino Esmad para aguantarlos. Y barbudos también llegaron los seguidores del profeta Mahoma, en su versión yihad,

dizque a gobernar un reguero de pobres. La misma vaina pero con distinto fotuto, tanto allá, como por acá cerca, en la influencia caribeña, concordancia de ilusos y de místicos, digo yo ahora que estoy viejo. Peligrosos los unos como los otros.

Yo era un menor de edad que vivía en Santa Marta, y recuerdo haber visto en la revista estadounidense Life publicar fotos a todo lo ancho, y en colores, de un Fidel, encaramado en una tribuna improvisada en la que llamaron, dizque Caravana de la Libertad. Esas fotos de George Skadin, de Joe Scherschel y otros, le dieron la vuelta al mundo. Los menores que yo, no vieron las fotos esas. Tampoco la televisión daba la noticia como ahora, porque apenas se estaba acomodando y la ignorancia de lo que pasaba en el Caribe hispano, en el francófilo, y en el anglo, era pura espuma pasajera desperdigada en el mar de los lamentos y de las grandes plantaciones, que lo que en verdad acontecía.

De países, democráticamente hablando, nada que ver, colonias y dictaduras, y ni siquiera atractivo turístico, eran las islas antillanas en esos momentos de San Blando. Antiguas sedes de piratas, donde el viento del olvido mueve las palmeras…

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Y con las fotos esas, pues venía anexa la ilusión sensiblera de aventuras armadas para tomarse el poder. Que entre otras cosas, y es muy necesario decirlo, ese fue un poder de algodón azucarado, sea, un poder sin instituciones bien firmes, como las que tenemos ahora en Colombia. Estoy seguro que Cuba no tenía Armada Naval, ni Consejo de Estado, mucho menos Consejo de la Judicatura o Tribunales. ¡Qué iban a tener! Si lo que mandada en la isla era la mafia americana. Un ejército al comando de un sargento criollo, eso no es Fuerzas Armadas, ni nada que se le parezca. Mucho menos Corte Constitucional. Cuba era el patio de recreo en el que estaba el Tropicana y donde tomaban los alimentos y trago fino los mafiosos para eludir a la justicia de su país y no pagar impuestos. Los nativos ponían la música y las bellas mujeres, que entre otras cosas, había miles de prostitutas paseando siempre por el malecón. Bailarines como Fello Bacallao de la orquesta Aragón y el flautista Richard Egües, siempre dispuestos a deleitar a los gringos. Cuando Cuba era decir grandes orquestas, y todo lo que se desprende de la influencia americana. Manejaban la mejor publicidad, las casas editoras, las disqueras, la radio y la incipiente televisión; pero como un apéndice, en español, de la Gran nación, en el Caribe sabrosongo.

Y llegan, en alegre caravana, unos jóvenes muy apuestos, que salen de la Sierra Maestra, con sus barbas y sin sudor en sus ropas, entran a La Habana a mandar o a jugar con un discurso largo. Había varios españoles excombatientes de la guerra civil del 36. Entre ellos el que fuera chef de Fidel, Pedro Baigorri y, el que fuera secretario privado del Che Guevara en la Conferencia de Argel, Layo Rodríguez. Y yo les digo, queridos lectores de la Cyber-Corredera: de haber sido negros, mulatos, cortadores de caña, los insurrectos, no hubieran divulgado ninguna foto ni nada del alboroto que se armó, por este lado del mundo y sus pecados. Entre esas fotos que traigo a la memoria, estaba la muy famosa del Che Guevara mundialmente conocida y que aparece en la plaza principal de nuestra Universidad Nacional. Pero, blancos bien plantados, de hablar castizo, elegantes… aunque, en las fotos, no se podía reproducir el mal olor del que siempre salía del sobaco del argentino, si no lo sabían. ¡Apestaba!

Es menester recordar, para darle el contexto histórico su buena meneada: Cuba fue colonia española hasta finales del siglo XIX que pasó a manos de los americanos, después de la guerra entre esas dos naciones. Que la tienen los gringos a boca de catalejo. Y por 1905, le dieron una relativa y disimulada libertad con el cuento que no estaban lo suficiente bien preparados los cubanos para manejarse de manera independiente. Y la dejaron como potrero de recreo, donde sí podían hacer lo que las leyes de los Estados Unidos no les permitían. Donde podían tomar el wiski entre palmeras al lado de una morena bien guapachosa, y pasar las noches en un casino jugando a la ruleta, o viendo bailar cuerpos voluptuosos al son de los timbales en el Tropicana. La Bodeguita del Medio, Bar Floridita, donde se la pasaba el viejo Ernest. Mejor dicho, Cuba era un buen lugar para parrandear. Y los pesos pesados de la mafia se la pasaban como Pedro por su casa, y de paso, ponían a un muñeco uniformado en el gobierno de las plantaciones de caña. Era normal ver al Ñeñe Luciano, al Tuso Smith y a otros famosos capos del negocio sucio departir en los mejores cabarets de La Habana, como el Parisien, o en sus mansiones adquiridas y que las perdieron, con el cuento del triunfo de la revolución. Se fueron los mafiosos y todo se putió.

Entonces, para que lo meneado no se espesee mucho: Según la percepción popular estadounidense, la Cuba pre-revolucionaria era la isla del pecado y estaba sumida en los vicios del juego, la mafia y la prostitución, al son del bolero y la alegre tonada donde se bailaba apretado con una chica bien sabrosa. Varios prominentes intelectuales de Estados Unidos han compartido esa percepción. Y hasta razón les sobraba a los insurrectos y simpáticos barbuchas para tomarse el poder con la intimidación de sus escopetas, y unos fusiles viejos que se robaron en el Cuartel Moncada. De haber sido un grupo de morochos…¡Olvídense! Que se hubiera visto bien esa llamada revolución. La pinta siempre ha sido importante en nuestro racismo ancestral. Ya, en esos tiempos, de los tainos no quedaba nada. Quedaban los sustitutos traídos del África que, como se sabe, por mucho que no se les dejó organizar industria mucho menos inclusión en la toma de decisiones, no les pudieron quitar el meneo corporal que traían en la sangre que aún hace mover el esqueleto, a casi todo el mundo.

Eso se sabe, y uno no se explica, interpolando arranques: al blanco de la nobleza colombiana le agrada ingresar a la Escuela Naval Almirante Padilla para hacerse oficial, y a los morenos, les gusta la escuela de suboficiales de Barranquilla. ¿Tendrá que ver el ADN?

Por ser un territorio despoblado, se permitió la inmigración calificada en la Cuba tropical, que traducido a los pensum de la historia, significa que se ahorraron educación al recibir personal mejor condimentado, en cualquier cosa, no importa; pero analfabetas, nada que leer. Años después, en una de sus fideladas, se dedicaron a combatir el analfabetismo y les quedó de papayita: Les enseñaron a leer a diez viejos en Santiago, cuarenta catanas en Matanzas, y a unos macheteros en Pinar del Río. Y pegaron el grito: ¡Acabamos con la ignorancia en Cuba! Como el resultado de una gran campaña de alfabetización. ¡Vea pues chico!

Sin embargo, es justo reconocer, que fortalecieron la educación rural como nunca se ha visto en todo el continente. Construyeron concentraciones escolares por toda la isla; pero no eran escuelitas pichurrias; nada de eso: Un diseño arquitectónico igual, consistente en tres edificios, de tres pisos cada uno. En uno dormitorio de estudiantes y profesores, en otro aulas y salones de conferencias, y en el tercero laboratorios y bibliotecas, y la parte administrativa, comederos y gimnasios. En el frente de la concentración, en el jardín, sobre el prado, el nombre, dedicado a los próceres de todo la América. Que no creo que haya una escuela de esas a nombre de José Prudencio Padilla. Pero sí de los más conocidos, empezando por los venezolanos, pasando por San Martín, y los que se conocen. Y ahí están todavía

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esas escuelas, y eso se aplaude. Diría yo, como si hubieran construido por todo el país algo parecido a la Escuela naval nuestra, pero a menor escala y sin armamento de desguace.

Como no encontraron los revolucionarios un Estado bien formado, sino un potrero guapachoso, se dieron a la tarea de armar uno en esa Cuba de las hermosas playas y cañaduzales, pero sin ningún principio democrático. Más que todo, distinto al que tenían en frente y que los había oprimido; para llevarles la contraria a los gringales, namá. ¡Rebeldes tenían que ser!

En resumen, la gesta cubana fue bien vista hasta en los mismos Estados Unidos, donde así como había mafia, hay calidad en los conceptos de leyes y esas cosas del buen comportamiento, en la ciudadanía. Lo que si fue cierto y ahí está el resultado, en alegre irresponsabilidad, hay que añadir, se dieron a armar un país al tamaño de sus ilusiones respaldados por el temor desperdigado por toda la isla llevando inocentes al “ paredón” <<Si tienen ideas contrarias al nuevo régimen, no nos sirve. ¡Disparen! Porque de esas ideas contrarias nos puede traer problemas, y eso no nos gusta, no nos gusta>>. Si se parece a algún otro régimen, es pura coincidencia. No me paren bolas.

Uno de los errores más grandes – después de los asesinatos- que hicieron los alegres muchachos siguiéndole el cuento discurso a Fidel, fue haber expropiado activos de los americanos. Nunca se lo han perdonado. Y bastante caro que les ha salido el chiste envalentonado. Si no hay cosa más grave para ellos –los gringos- que atentar en contra de su economía, de los capitales. No atacan el tráfico de drogas, por el daño que causa a los que la degustan en su integridad carnal; nada, es porque esa actividad no paga impuestos en su mercadeo. Eso es el meollo de la cuestión. Que se le haga el juego por acá, en su control de exportación, eso es un asunto pendiente por resolver en el que llevamos la peor parte. Y los mexicanos el grueso de las ganancias.

Otro gran error del “hombre del discurso” fue el de tratar de llevar la susodicha revolución a los demás países latinoamericanos. Iluso e irrespetuoso el cachucha con tabaco. El mismo se creyó el cuento que fue una gran proeza tomarse unos tragos en el Tropicana y no pagarlos por ser “el manda más”. Como le dice el administrador del almacén de suministros a su proveedor: ¡Manda huevo!

Y el daño enorme que nos causó.

No quisieron reconocer lo usurpado ni lo corruto. De haber llegado a un acuerdo de pago, a lo bien hablado, desde un principio…¡Uff! Que ya hubieran pagado la última cuota los cubanos. Les hubieran cedido otro pedazo de tierra por los lados de Guantánamo, a la USA, que les queda al otro extremo de la isla, no a la vista, para no sufrir; pero les hubiera quedado el molde neuronal más suave por haber pagado por los daños causados.

De tierras perdidas nosotros tenemos bastante que recortar; empezando, que a la Costa le quitaron el Istmo. Como dicen: quedaron en el Interior con la conciencia tranquila, como se debieron tomar la avena fría los cubanos han podido finiquitar tremendo problema que los tiene marginados del comercio mundial.

No es la primera isla que comparten dos Estados. Se me ocurre decirles, porque ajá, el hermano pueblo cubano ha tenido buenas relaciones desde el mil quinientos con sus vecinos a mar abierto. Cuando las ciudades hermanas: Cartagena, Santa Marta, San Juan, Santo Domingo, Veracruz, con La Habana, estaban unidas por la misma Real Audiencia, y entre ellas había intercambio social intenso. Como se puede apreciar en los archivos de la Universidad de la Habana. Hay tanta información, que han reconstruido, día a día, la conquista de México de Hernán Cortez, la que salió de La Habana. Y se pueden leer cartas familiares que llegaban desde las ciudades antiguas que les nombré. De ahí, que el Ser Caribe es una movida que viene de vieja data. Para que sepan los que les gusta la historia.

Y en medio de la Guerra Fría, para hacer rabiar a los gringos, se fueron los cubanos a mendigar a Rusia y se hicieron al ideario comunista. Otro gran error. Lo que les sirvió a los gringos para su caballito de batalla: ¡¡Hay que luchar en contra del comunismo!!.

Y ese cuento nos los hizo comer el gringo sin sal. Si a la hora de la verdad es un problema muy ajeno, que en nada nos perjudica. Ni nos va ni nos viene. ¡Ah¡, pero la propaganda es una cantaleta muy jodida. Y dele, y dele…con el lavado de cerebros para meter miedos, y al estar todos estos países influenciados por la Iglesia Católica, se sumaron al sermón de la misma palabra: ¡ateos! Y ya saben las consecuencias, y si no, me acuerdan.

Por supuesto el primer gran error, en Cuba, es haber usado las armas para hacerse los revolucionarios al poder. Si ya los hindúes habían logrado su libertad de la poderosa Gran Bretaña, por la no violencia. Mejor ejemplo no ha habido en el mercado de lo fiado ni del contado. Y desde los tiempos remotos, lo que se hace mal y repercute en las generaciones posteriores, se le llama: ¡Estupidez!

Que han llamado pecado original. Lo mismo, pero con distinto forro. Todo depende del cristal de la lupa que se mire, y el canal que sintonicen, o la revista Selecciones que lean.

Hasta que los rusos se cansaron de ese hueso quedando a la deriva por el Caribe la Isla, ni planchón lleno de médicos, tripulado por eunucos que les castraron la capacidad de hacer empresas e industrias de iniciativa propia y les empezó, o se les acentuó la crisis económica. Tan de buenas, que se encontraron con un tal Chávez regalando petróleo en un buque cisterna llamado Venezuela. Con la pupila dilatada por la vanidad patriótica, el par de locos, se complementan y se juran amor eterno: Fidel y Hugo. Lo que sigue, ya se lo saben, estimados lectores.

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Y de tomarse el poder por una vía distinta a la democracia, nosotros acá en Colombia, lamentablemente, tuvimos un cacharro: Sumercé Rojas Pinilla.

Un militar que no respetó el Estado de Derecho. Un país que, a pesar de vivir en medio de la violencia, no tuvo las dictaduras que se vieron en otros países vecinos, precisamente, fueron esas cachuchas auspiciadas y protegidas por los gobiernos de Estados Unidos. Y viene este carajo y nos daña el caminado republicano. ¡No hay derecho!

El remedio a la violencia política fue peor: El Frente Nacional. Cuando lo normal y aconsejable es repartir

el poder en las tres ramas: Parlamento, justicia y ejecutivo, para evitar el absolutismo. Esos avispados, amparados con el mismo cuento de no dejar entrar al contrario, se dividieron el poder entre los dos partidos tradicionales. ¡Sabroso!

Por supuesto que el dictador Rojas Pinilla fue juzgado, y encarcelado. Entre otros detalles, que cabe en este narrado: en un buque de la Armada, que estaba fondeado, por Galerazamba. Bueno sería saber más pormenores. Si saben algo, favor enviarlos a la dirección de, ésta, su Cybercorredera. Que seguramente serán bien gratificado en el Pañol de la Historia con una gloria y una arepa de huevo.

Siguiendo con esa figura militar de nefasta recordación, superado su problema con la justicia, buscó la presidencia por el lado amable, sea con el voto pasado con su avena. Y Rojas Pinilla ganó las elecciones. No se discute. Pero ajá, no era como justo dejarlo posesionar, si ya la había embarrado. Llegaba a la presidencia por un camino distinto a la doble calzada, “el presidente de las carreteras” como quería que fuera recordado. Y con el mismo armamento de dotación que se hizo al poder, le dieron su culatazo y no le permitieron volver a deleitarse, engordando. Así de sencillo, general. Que donde manda capitán no manda marinero. No se lo podemos perdonar. Qué pena. Que Colombia no es Melgar.

Desde luego que la jugadita de Lleras Restrepo salió cara: surgió el M-19. Guste o no su inconformidad, lo cierto es que los partidos tradicionales les cerraron las puertas de la participación en política a cualquier otra opción. Es la verdad, pues es dañino a las normas. Y para la muestra que mejor botón, y con todo y ovilla del mismo color, para que no desentone. Y pasados los años, ya sin la misma rabia, pues depusieron las armas a lo bien hablado los del M-19, y no lo vuelvan a hacer. Que algo ha de servir el haberse dejado llevar de los alegres y simpáticos cubanos; pero para que no repitan. Que bastante sangre que se ha derramado. Por un lado por mantener los privilegios, y del otro canto de la cabuya para redimir derechos. Un tire y afloje que parece que no tiene fin.

No obstante, hemos aprendido la lección. No hay mejor cosa en la vida de los gobiernos y la participación, que la democracia. No hay que dejarse engañar mucho menos aceptar publicidad furibunda.

Tal cual lo dijo el expresidente Alberto Lleras Camargo, en un célebre discurso en el Hotel Tequendama: - palabras más palabras menos_ Los militares, están para obedecer al mandamiento de las leyes.

Recuerdo, en la Escuela, aquellos momentos de ofuscación, debido a la antigüedad súbita que les dieron a los que llamaron “extraordinarios” y que los brigadieres que los recibieron como reclutas, pasaban a hacer de menor antigüedad y había que darles informes. Recuerdo al brigadier William Porras, dando parte al Brigadier de Batallón que era un alférez de promoción inmediata. Altivo, obediente, nuestro querido y respetado brigadier, dando ejemplo de lo que significa para un militar obedecer, así por dentro se lo coma la rabia, nos hizo ver que era además de inteligente, valiente. Es un recuerdo que lo traigo al “compuesto” y que nos lleva a la reflexión.

Volviendo a los cubanos. Ese cuento de las guerrillas nos hizo mucho daño a los colombianos. Quizás, el mismo que le han hecho las élites al no querer arreglar el problema de la tenencia de la tierra y reconocer, a sí les duela a unos, que a los indígenas no les han restablecido lo usurpado. Y que hay mucho potrero que no produce nada, para completar la desgracia. Vale la pena recordar, que somos una de las naciones más inequitativas de este lado de la Vía Láctea, pasando por los litorales para ir a internarse a la selva, donde no llegan las señales de la web.

No obstante, también hay que decirlo con orgullo: tenemos…¡instituciones fuertes! Nuestro parque productivo está consolidado en gremios, por sectores, que trabajan que da gusto. La Andi, como la Federación de Cafeteros, son ejemplos que nos enaltecen. Que falte llegar a lo más profundo del territorio, ya ese es otro cantar que hay que solucionar; pero a las buenas, con su avena…

Ese detalle fue el que no se dieron cuenta los “ilusos de la montaña” que por muy mal para unas cosas de nuestra vida social y del reparto: Cuba no nos daba ni por los tobillos. ¡Éramos república! No éramos casa de citas. Que se resolvían, en unas partes, los conflictos, a machete, o sobando las partes nobles; eso no quiere decir que se podían tomar el poder a la topa tolondra, como sucedió en Cuba.

Duraron cincuenta años durmiendo a la intemperie, en el monte, con la ilusión de llegar a Bogotá, dizque a mandar, y pensaron que los iban a recibir con una bandeja de huevos y papas chorriadas. ¡Tómese una chicha, sumercé! ¿De dónde vienen? ¿A dónde piensan tomar los alimentos? ¿En la Picota?¿ No son de la Minga? Y más les vale que se bañen, que huelen a mico con botas. Mientras vemos que hacer con ustedes, duerman en el Parque Simón Bolívar o en la Nacional. Se imagina uno.

Y así es la vida republicana que, por desgracia, nos tocó vivir, aunque hay quienes se van por lo contrario. Del tumbe que le hicieron a Rojas Pinilla, resultó el insurgente M-19, y en ese grupo militó el hoy candidato a la presidencia Gustavo Petro. Y aún hay gente en el monte. No para llegar algún día al poder, sino por el puro y mero negocio por una parte, y por la otra, que sienten que les mamaron gallo

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con los Acuerdos, precisamente, de La Habana. Y de algo tienen que vivir. O para que no los maten. Que entre el diablo y escoja lo que más le sirva; ojala cierre bien la puerta, pero que no crea que se puede dar el lujo de defender a los militares. ¡Respete!

Que el expresidente Uribe defienda a sus amigos edecanes, eso es problema de ellos con la justicia; pero que diga que defiende a los militares en los estrados judiciales, eso no se le puede ni perdonar ni agradecer. A larga lo que quiere es obtener respaldo de los militares en el evento de lograr el poder por una vía poco santa. Ya peló el cobre. Todavía le cabe la ilusión que Duque lo nombre ministro de defensa, y reemplazarlo como ministro con poderes presidenciales y mandarlo al extranjero a que le hagan una lipo, al muchacho.

No es exageración ni mucho menos propaganda política, pero, les digo acá entre nos: Petro será el próximo presidente. Si es que lo dejan.

Ese cuento, manido, de que volverá a Colombia como la actual Venezuela, es un argumento concentrado para engordar incautos, al más bajo costo. Allá ellos con sus problemas, que nosotros nos bandeamos con los nuestros, que son muy distintos, empezando por la calidad y la resonancia tributaria.

Chávez, para desbaratar a Venezuela necesitó más de quince años. Y cometió el mismo error de los cubanos: La expropiación. Y darles protección a las guerrillas. Además, para reforzar y hacer caer en la nota a los que no quieren tolerar el pensamiento diferente: Tenemos unas Fuerzas Armadas profesionales, Altas Cortes con sus bonitas togas. Mejor dicho: Instituciones fuertes, maestro; es lo que tenemos. ¿Que hay corrupción? No la negamos. Porque ese si es el enemigo que hay que atacar y tratar de sacarlo de raíz. Y ver como lo reciclamos para no tirarle la basura a ningún vecino. Ya veremos donde la enterramos.

Los que tienen en mente trancar la presidencia de Petro, a las malas, están muy mal de ideas o de estrategias. Que así es la democracia: unas veces se gana y las otras se pierde. Los tiempos han cambiado, el pueblo está mejor educado, ya todos los pelaos tienen celular y los cambios, lo que se dice cambios, los necesitamos…¡Todos! Porque el calentamiento global no respeta pinta. Les llegó el momento a los jóvenes, y eso hay que aceptarlo. ¿Y cómo se hace, si son mayoría? Y el futuro es de ellos. Hay que creerles, ¡esos pelaos son avispados!

Y les digo: no es que me guste Petro, pero ajá, si le cave el país en la cabeza…lo reconozco.

Ya, dejen esa preocupación de que: qué le vamos a dejar a los nietos porque esa sí que es una leyenda trasnochada. Ellos verán qué camino tomar, que para eso se les ha dado educación y se les deja en un pasto democrático con un marco legal como no hay otro en la vida.

Cójanla suave, viejos, por favor. Con su avena…se los estoy diciendo. Cuiden su cerebro. A pue…que ponerlo a rabiar quema neuronas. Y de eso no venden en los mercados campesinos ni en los “agáchates”, que entre otras cosas, que si hay, ya están para vencerse. Al menos por ahora. Tampoco las dan de ñapa por la compra de cocaína y no ayudan a nada; al contrario, las quema más rápido.

¿Quieren otro mojito?

Para terminar, favor decirle a los que están en la fila: Prepárense para rendirle el homenaje al señor presidente de la República, doctor Gustavo Petro Urrego...

¡Atención!...¡Firrrrr! Descansen.

¡Salud!

LA HISTORIA SIGUE CAMBIANDO

CN (R) Fernando A. Tabares Molina

El pasado 12 de Octubre, se celebró un aniversario más del supuesto descubrimiento de América por parte del Cristóbal Colón, quien sostenía que podía alcanzarse el lejano oriente (conocido en la época como «Las Indias») desde Europa, navegando por el océano Atlántico hacia el oeste, y que era posible realizar el viaje por mar con posibilidades de éxito1.

Muchos siglos después, se habló de la posibilidad de que no hubiera sido el navegante genovés el primer europeo en poner la suela de sus botas en territorio americano. Tuvieron que pasar 529 años para que surgieran descubrimientos incontrovertibles que le dieran un vuelco a la historia, o al menos, aclararan los hechos.

Pero vamos por el principio; Muchos siglos antes de que los españoles y portugueses se aventuraran a explorar el mar más allá de sus costas occidentales y del Mediterráneo, existieron unos navegantes que ya lo habían hecho con éxito. Los vikingos se originaron mucho antes, pertenecían étnicamente a la familia de los pueblos germanos y habitaban la región de los pueblos nórdicos (Noruega, Suecia y

1DE LAS CASAS, Bartolomé. https://archive.org/stream/historiaindias01casarich#page/56/mode/2up

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Dinamarca). Los hallazgos arqueológicos muestran que el comercio y la influencia entre estos y el resto de Europa datan de varios milenios antes de Cristo. Los primeros registros que conoció la humanidad sobre los vikingos fue gracias a las sagas de los islandeses o sagas islandesas o conocidas también como sagas de familia, son más de 47 sagas que describen en su mayoría eventos que ocurrieron durante el poblamiento de Islandia durante los siglos X y comienzos del XI. Son las más antiguas expresiones de la literatura de Islandia. Se escribieron en los siglos XIII y XIV, y se centran en la historia, especialmente en la genealogía e historia familiar, de los ancestros que colonizaron dichas tierras.

Algunas sagas son fundamentales para entender hechos de gran importancia de la historia de Islandia e incluso de la humanidad, como lo es la colonización vikinga en América. Ese es el caso de la Saga de Erik el Rojo y de la Saga Groenlendinga. Las Sagas de Vinlandia dos textos medievales del siglo XIII, son la primera fuente escrita europea en la que se podría hacer referencia a América del Norte. Allí se mencionan cuatro regiones a las que los vikingos llamaron: «Groenland» (Tierra Verde), «Helluland» (Tierra de Arroyos), «Markland» (Tierra de Bosques) y «Vinland» (Tierra de Viñedos).

El 3 de Marzo de 2013, se estrenó una serie de televisión llamada “Vikingos”, allí se destaca el personaje de Ragnar Lodbrok Sigurdsson, quien fuera un rey legendario de Suecia y Dinamarca que reinó en el siglo VIII. En ella, se narran las campañas de Ragnar sobre Francia e Inglaterra por allá a finales del siglo IX. Las expediciones de saqueo de Ragnar fueron la continuación de las expediciones hechas por sus antecesores en 787, cuando según la Crónica Anglosajona, arribaron tres naves a la costa de Wessex y de ellas salió un grupo de hombres aguerridos procedente del otro lado del mar del Norte. Los llamaron wicingas, "ladrones del mar", es decir, vikingos, un nombre que los identificaba perfectamente ya que se dedicaban al pillaje y el saqueo. Regresaron seis años más tarde, en 793, pero ahora a la costa de Northumbria, donde saquearon el prestigioso monasterio de Lindisfarne, y un año después hicieron lo mismo con el de Jarrow. En la década de 870, la mayor parte de Inglaterra al norte del Támesis ya estaba sujeta a los vikingos2.

Lo que sabemos hasta ahora sobre la llegada de estos navegantes/exploradores/guerreros vikingos a América se inicia con Thorvald Asvaldsson quien fue desterrado de Noruega por homicidio y se exilió en Islandia acompañado por su joven hijo Erik, a quien se conocería posteriormente como Erik El Rojo. Cuando el propio Erik fue desterrado de Islandia, viajó hacia el oeste a una tierra a la que llamó Groenlandia donde estableció el primer asentamiento permanente en el año 986. Allí llego con su hijo Leif Eriksson, apodado El Afortunado (c. 970-c. 1020), quien fue considerado como uno de los primeros europeos que llegó a América del Norte. Se ha establecido es que alrededor del año 1000, guiado por los relatos del comerciante Bjarni Herjólfsson, se dirigió hacia el oeste y pasó un invierno en una tierra a la que denominó Vinland y que describió como abundante en salmones y pastizales. Su campamento constituiría el primer asentamiento europeo en América, casi quinientos años antes que Cristóbal Colón. Es probable que los vikingos se hayan aprovisionado de madera en la costa noreste canadiense (en Groenlandia no hay bosques) hasta mediados del siglo XIV.

i

Su hermano Thorvald Eriksson fue el primer europeo en tener contacto con amerindios, y también su primera víctima. Su campamento, Leifsbúðir, estaba ubicado en el extremo norte de la isla de Terranova, posiblemente en el lugar conocido actualmente como L'Anse aux Meadows y duró solo unos años antes de ser abandonado. Esto probablemente se debió al clima, a problemas internos y sobre todo a los enfrentamientos con los nativos.

Durante muchos años, se dudó de la autenticidad de las sagas, hasta que en 1837, el arqueólogo danés Carl Christian Rafn describió los indicios de asentamientos vikingos en América del Norte. En la década de 1960 se comprobó la base histórica de las sagas al excavarse un asentamiento vikingo en Leifsbúðir (L'Anse aux Meadows) en Terranova. Después, en el año 2012, la arqueóloga canadiense Patricia Sutherland, investigando las ruinas de un antiguo edificio en la isla de Baffin, encontró unas piedras de afilado de herramientas de metal, cuyas ranuras de desgaste indicaban tener aleaciones de materiales como el cobre y el bronce, desconocidos por los nativos del Ártico. Datado entre el año 989 y el 1020, el campamento contaba con tres salas, así como herramientas para tejer, hacer herrería e incluso la reparación de barcos, lo que podría demostrar que los vikingos se internaron más hacia el interior de

2Historia National Geographic

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Canadá. En 2015 descubrimientos arqueológicos en Point Rosee, en la costa suroeste de Terranova, revelan evidencia de un emplazamiento de fundición de hierro, por lo tanto se confirma un segundo y posible asentamiento vikingo del siglo X en Vinland. Pero el pasado 20 de Octubre de 2021 un nuevo estudio liderado por el profesor Michel W. Dee de la Universidad de Groninga, en los Países Bajos, demostró de manera definitiva que los vikingos llegaron a América en el año 1021, unos 471 años antes que Colon, por lo cual los libros de historia deberán ser corregidos a partir de la fecha. La historia cambia o mejor dicho, la historia puede y debe ser corregida para darle a cada quien el mérito que le corresponde, más aun considerando que Leif Eriksson si tenía claro su propósito, encontrar nuevas tierras, mientras que Cristóbal Colon iba en busca de una nueva ruta hacia el lejano oriente y se tropezó con América. Cuenta la leyenda que cuando a Cristóbal Colon le dijeron que esas no eran “las indias” a las que él pretendía llegar, exclamó: “me acabo de enterar”. ¿De pronto Cristóbal Colon conocía información privilegiada y los tenía engañados a todos? Casos se han visto y se siguen viendo…

PD: ¿Seguirá cambiando la historia cuando hablen Emilio Tapia, El Pollo Carvajal y Alex Saab?

*EN LA MAR BRAVA*

Si la mar ruge y el viento se enfurece, su mano experta en las cabillas guía,

la nave entre las olas se estremece

y su seguridad, ferviente a Dios confía…

Fija el marino mirada experta al frente, sus pies confiado en la cubierta afianza, la proa corta el agua, sube en la rompiente y de pronto al vacío, sin sostén se lanza…

Ambos, marino y nave con singular tesura el feroz temporal enfrentan convencidos, que aguantarán sus recias estructuras…

Pues poséen, lo saben, acerada el alma, y siempre, después de las bravuras

de toda tempestad, viene la calma…

Jorge Alberto Páez Escobar

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