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Unidos por el mar

 

 

 

 

 

 

para integrar la familia

2021 - N° 243

 

y exhaustos por

 

 

naval colombiana

 

el último poste

 

 

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Director: Dr. Jorge Serpa Erazo • Editor: TFES(ra) Dr. Francisco Rodríguez Aguilera

 

 

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DR. JORGE SERPA ERAZO

JOSÉ RAMÓN CALDERÓN Z.

DR. FRANCISCO RODRÍGUEZ A.

38-082

38-004

74-065

 

 

 

Director

Corresponsal Cartagena

Editor / Corresponsal Europa

QUE CLASE DE PERSONAS EN REALIDAD

SOMOS …

Por CN(ra) Jorge Enrique Quintero Ruiz

Al preguntarme qué clase de personas somos hoy o en que nos hemos convertido, recuerdo a mamá abuelita cuando una vez me dijo: “Mijo querido, San Francisco de Sales decía que, debes tener paciencia con los demás, pero ante todo con tu propia conducta”

Y es cierto. No se necesita ser psicólogo o psiquiatra o tratar de ser más papista que el papa para poder opinar y criticar acerca de cómo las personas día a día van cambiando en su conducta personal, y como han influido en ese cambio en quienes hoy son nuestra descendencia.

Ante este devenir, actuar y obrar, si debemos preguntar, ¿qué clase de personas somos hoy…? En que, con el trascurrir del tiempo, ¿nos hemos convertido? O, ¿en qué convertimos a esa nueva generación que nos tocó formar y educar? ¿Cuándo fue que hicimos ese viraje hacia tener un comportamiento díscolo y fuera de lo normal, solo porque se acuño la frase de que el individuo tiene derecho a la libre expresión, a la libertad de culto, a la libertad del desarrollo de la personalidad, y a otras más clases de libertades? ¿No será que se confundieron los doctos, y nosotros mismos, y esa libertad dada se convirtió en un derecho al libertinaje?

Cierto es que la juventud es la juventud y por ello tiene derecho a hacer innovaciones de acuerdo a su manera de ir evolucionando, a su pensamiento de ver las cosas y por ello el deseo de cambiar esas cosas. Y eso los hace permisibles, bien sea para bien o para mal, para mejorar o empeorar todo. Y si se equivocan, se les disculpa, porque por eso son jóvenes, y decimos como excusa, la juventud da para todo.

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Frente a este cambio, no debemos escandalizarnos o hacer un drama por ello, y aunque es un tema delicado y que levanta ampollas, y por ende críticas, tanto positivas como negativas, si somos muchos quienes hoy nos preguntamos donde y cuando hubo ese cambio de comportamiento, de f alta de ética tan relevante, de olvidar el respeto hacia las buenas costumbres, hacia el correcto vestir, el hacer a un lado el saludo cordial y respetuoso, el ya no ser caballero y darle el asiento a las damas sin fijarse en su condición social, el proteger a nuestros niños, el… Por Dios, tantos cambios… Solo se puede decir que a Dios gracias no son todos, pero es que el número de personas que hicieron ese viraje es más grande que los que no lo hicieron o que aún no lo han hecho.

No me interesa en lo más mínimo si este cambio es a nivel mundial

o por influencia de otros, o porque

a partir

del Festival de Woodstock de 1969 en USA, todo empezó

a ser diferente por una marcada

rebeldía

de la juventud de entonces en cambiar las cosas. Y a la larga, así fue, come nzó el cambio de

muchas cosas. Eso me importa, porque me importa, me interesa y me preocupa ese cambio en nuestro país, en este país que a los de nuestra hoy ya madura edad nos tocó en ese momento vivir y convivir.

Es cierto que desde siempre ha existido la corrupción, la deshonestidad, la falta de respeto, la prostitución a todo nivel, la proliferación de cultos, y muchas otras cosas más. Lo preocupante es que hoy todo está desbordado, y para criticar y opinar, como ya lo expresé, no se necesita ser más pa pista que el papa.

Es tan grave la situación de hoy en día, que la salida del closet se volvió y convirtió en un caos total. Antes era todo tapadito y no pasaba nada, o “casi” nada. Hoy ya no es así. Hoy es la desbandada total. Hoy existen matrimonios entre personas del mismo género, olvidando que Dios solo creó al hombre y la mujer. ¿Qué eso es respetable? Hombre… si…, hasta cierto punto, hasta el punto en que no toque la perversión y la amoralidad de aceptar la adopción de inocentes criaturas por estas “personas” que de un momento a otro les nace la idea de ser mamis o papis. Ante eso, uno se pregunta, ¿Qué va a ser de esos niños en un futuro inmediato? No lo sé, ni lo sabe nadie.

Ante esto y ante muchas cosas más, ¿en qué clase de personas nos hemos conve rtido al permitir esto solo por una libertad mal interpretada?

Muchos nos preguntamos donde y cuando hubo ese cambio. ¿Es que somos culpables de ese cambio nosotros, los tercera edad, por el hecho de no haber vuelto a imponer esa disciplina tan rígida y fuerte que tuvimos en nuestra juventud, y también por no volver a usar esas dos herramientas educativas de nuestros padres para educarnos y corregirnos, como fueron la correa y la chancleta?

Todo ha cambiado. Desaparecieron de la educación la Cívica y Carreño. La clase de Religión es cuestionada por quienes imponen la libertad de cultos. ¿Culpable? El mismo gobierno que las erradicó de ella. Sí, se invirtieron los valores del educador al no poder hoy corregir ni castigar so pena de una demanda. Hoy vale ser ñero, estar mal vestido, ser chistoso vulgar e irreverente. Hasta la música se modificó en su contenido pues las palabras vulgares dentro de ella, son la risa y alegría de la juventud de hoy.

En fin…, por eso me pregunto, ¿qué clase de personas en realidad somos hoy…?

CON ESOS AMIGOS…

Por CN(ra) Luis Enrique Torres Salamanca

El Comiso es el mejor y el más preciado paquete que pude recibir un estudiante interno. Hago esta definición porque increíblemente este agradable y esperado envoltorio, en cualquier claustro, no aparece con tal significado en el diccionario de la RAE.

En la semana santa del año de 1964 la Escuela Naval embarcó a los cadetes reclutas del contingente 38, a bordo de la fragata ARC Almirante Padilla en un crucero por Coveñas y San Andrés; fue la penúltima navegación, con cadetes, que hizo esta insigne nave veterana de Corea antes de quedar como guardián permanente de

nuestro territorio insular.

Todo el contingente abordó menos los integrantes del equipo de básquet del cual hacia parte mi amigo el cadete recluta Hernando Ovalle Veloza (38-14); amigos desde ese entonces, por estar en la misma compañía, en la misma sección, en la misma aula de clases y además coincidimos en los castigos de trote alrededor de la plaza de armas, antes de la recogida, y debo decir con gratitud que mi amigo era de quien recibía fortaleza para no claudicar en aquellas interminables horas de galope; hacía y decía lo que el ciclista Daniel Martínez hizo con Egan Bernal en la última competencia de ciclismo Italiana; él todo un consumado deportista Bogotano, y yo, un campesino antideportista de Girardot; y de remate teníamos un amigo en común, “de la civil”, Manuel Pardo (Melo).

Las larguísimas horas de instrucción constituían el quehacer durante el día, y durante la noche la guardia de mar; no hay lugar para el cansancio, el mareo reina y la comida incomoda al estómago. Cuando está terminando el almuerzo se oye la sirena que anuncia el ejercicio de zaf arrancho de combate, todo el personal se mueve con rapidez y precisión, se tripulan las estaciones para la batalla naval, surgen supuestas averías y conflagraciones, se atienden inundaciones, se hacen apuntalamientos, se combaten

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incendios; se cruza de un lugar a otro siguiendo normas y procedimientos que aseguran la estanqueidad del buque, el entrenamiento es agotador y extenuante; nos preparamos para defender a Colombia. En medio de tanto ajetreo llega la noticia que hay un cadete herido, la información e s fragmentada…es de la segunda compañía y tercera sección…tiene una mano sangrando…lo van a operar…se le incrustó un anillo en un dedo; los ejercicios continúan y entre los procedimiento averiguamos por nuestro compañero herido…es Jorge Serpa Erazo, (38-82), él se muestra estoico haciendo honor a su padre, un héroe del Bogotazo, mi mayor Mario Serpa, la ARC hizo honor al papá de nuestro compañero bautizando una de nuestras unidades de rio con su Nombre, “PATRULLERA MAYOR MARIO SERPA”, el anillo lo cortan ante la mirada triste del recluta Serpa por el significado que tiene para él esa prenda, el enfermero Pinto lo cura y el amigo vuelve al entrenamiento con la mano vendada y una aspirina, no hay tiempo para quejumbres; “el entrenamiento debe ser tan intenso que la guerra parezca un descanso”

Es domingo de resurrección y termina el agotador crucero de entrenamiento, nos desembarcamos después del tránsito del astro rey por el zenit, el cansancio y el hambre nos atropellan, termina el andar patojo, regresamos a la añorada tierra plana, al mundo ideal de Euclides, a las horas de trote, a las garras de los cadetes antiguos; el hambre nos hiere las entrañas, las agrieras se hacen sentir, el deseo de comer es lo único presente; me deleito en la imaginación con un plat o de peto, o de maicena o la

palangana de ragú o el pudin precedido de vuelta al último poste, o cualquier cosa en este desamparo gástrico. Como dice Pombo en su poema “El Gato Bandido”. “ ¡Oh mamita! dame palo ¡pero dame qué comer!”

Llagamos a las instalaciones de la Escuela Naval, el caracolejo resplandece, parece reproducirse, esperando nuestra llegada para ser recogido en las maleables gorras marineras del cadete que ya se

asoman con estructuras propias de los lobeznos de mar. Formamos en la plaza de armas, mientras los cadetes del equipo de básquet descansan en la cámara degustando pastel gloria con leche “CODEGAN”, y seguro que no era “LESA” porque la propaganda decía: “No tome leche de esa, tome CODEGAN”. Los reclutas navegantes pasamos al rancho para el aseo personal y de armamento, a tender la cama y a arreglar “La Laca”, alistar los uniformes para las actividades de la semana siguiente. El estómago ruge

al final de la tarde, y cuando se está escuchando el anuncio de pasar a la comida apresuradamente lavo unas prendas menores y busco un lugar seguro para que se sequen, el cielo raso de las duchas es el sitio indicado y procedo a remover una lámina de acrílico del techo falso, como en un deslave se deslizaron unos paquetes, haciendo un ruido infernal, uno muy pesado me golpea en la cara y me tumba del “piso” (butaco) donde estaba parado… me sangra la nariz… tendido y aturdido en el suelo siento que cesa el derrumbe, a lo lejos se escucha el correr de los cadetes y la voz de los guardiamarinas exigiendo rapidez, en mi entorno huele a manjares, es un sueño celestial, en la penumbra veo que me rodean frutos multicolores, envolturas con sándwiches combinados; como un tiburón hambriento tomo una de las manzanas y de un solo mordisco la despedazo, por las comisuras de los labios se escurre su jugo

dulce que lo acompaño engullendo un emparedado

que aun sin deglutir lo escolto con otro y otra fruta

y así en un instante desaparece aquel supercomiso

caído del cielo, las envolturas quedan todas vacías,

solo el aroma subsiste como testigo mudo de aquella milagrosa lluvia de exquisitas viandas.

Estoy joche, salgo corriendo, llego tarde a la formación de la comida; el brigadier mayor ha recibido parte y me ordena ingresar a la formación por detrás del ultimo poste; entrando al comedor, el recluta Hernando Ovalle Veloza me dice algo que no entiendo; nos sentamos a manteles, pido permiso al comandante de mesa para no comer, alguno de los cadetes antiguos con sorna dice: el recluta todavía está mareado; sigo con mi digestión tormentosa eructando el producto de la asimilación de yantares finos.

Pasamos a la recogida, quedé tendido como una Anaconda sobre mi cama, profundamente dormido soñaba en un paraíso fantástico de peras, duraznos, ciruelas, uvas y perniles, atendido por las Nereidas, y estando en ese feliz trance mitológico, mi amigo Hernando me despertó manifestándome su descomunal ira porque el comiso, que Doña Leonor (q.e.p.d), su madre, le había dejado para que lo disfrutara conmigo se lo habían robado del escondite, además me presentaba disculpas porque conoció que le acaté su sugerencia, de no tomar los alimentos, dada en voz queda y rápida a la entrada del comedor. Salimos al pasillo de los ranchos, me explicó los pormenores, su rabia era infinita, su pena hacia mí era desgarradora. Los hechos coincidían en modo tiempo y lugar, no cabía el menor asomo de duda, era evidente que yo era el pillo, el autor de una imperdonable picardía, pero guarde silencio cobarde ante ese verdadero amigo.

Pasaron los meses, mi conciencia diariamente mordía mi alma, llegó el fin de año y ¡a vacaciones marinos del ancho mar!; hicimos la tula y con ella al hombro en uniforme negro y corbata, empapados en sudor, abordamos el avión bimotor DC4 de “Aerocondor”, la felicidad era infinita. Aterrizamos en Barrancabermeja a reaprovisionamiento de combustible, desembarcamos y tomándome una gaseosa con Hernando tomé la decisión de confesar mi felonía. A escasa media hora de aterrizar en Bogotá le dije a mi amigo que yo había sido el ladrón de su comiso, él incrédulo indagó, yo le respondí y entonces se convenció que si era verdad lo que yo decía; en tono lastimero me dijo: negro, y porque no me dejo un poquito, yo le rogué que me disculpara y le pedí perdón, él con su infinita bondad me dijo: tranquil o hermano. Nos desembarcamos, yo sin el peso en mi conciencia habiendo confesado mi pecado; la tula rodeada de felicidad es liviana, corremos juntos al encuentro de nuestros seres queridos, Doña Leonor espera a su hijo del alma y marino, yo la saludo con respeto y Hernando le dice a boca de jarro y estando yo presente: Mami ya sé quién fue el ladrón del comiso, el negro fue el que me lo robó; un baldado de

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agua fría corrió por mi ser y sigue corriendo… eso no se le hace a su compañero…Con esos amigos…válgame Dios

Este episodio es uno de los tantos que ha sellado una gran amistad que perdura entre dos compañeros del contingente 38, uno multideportista el otro antideportista, uno submarinista, el otro ingeniero, pero los dos pintaditos y no muy distantes 38-14 y 38-20.

INICIA LA GRAN EMPRESA “MAGALLANES–ELCANO”

 

 

 

(PIERNA INAUGURAL)

 

 

 

 

Por: CN(ra) Mario RUBIANOGROOT ROMAN (“Papayo el Velachero”)

 

Lo que

fue

conocido

como la “Armada del Moluco”,

era conformada por

cinco naos,

la “Trinidad”,

la “San

Antonio”,

la “Concepción”,

la

“Victoria” y la “Santiago”, fueron

saliendo

por separado a lo largo

del río Guadalquivir

para volver a reunirse

en Sanlúcar

de Barrameda, donde permanecerían hasta el 20 de septiembre, según Pigafetta (cronista, lenguaraz y sobresaliente), para terminar de ser pertrechadas las naves. Es altamente posible que este retraso obedezca a una estrategia de Magallanes

para despistar a los portugueses, de quienes sabía que podrían estar esperando a los expedicionarios para apresarlos y abortar la misión, o bien que faltara por embarcar a Juan de Cartagena como capitán de la nao “San Antonio”.

Nombrado por el rey de manera improvisada como “Conjunta persona y veedor general” de la Armada en mención (supervisor del rey), y que se incorporó ya en Sanlúcar llegando "en postas". Es sabido que eso de conjunta persona

no es más que un apelativo simbólico para señalar que se trata de una empresa castellana, porque Cartagena no tiene experiencia alguna en el arduo oficio de la navegación. Su único mérito y principal cualificación es ser sobrino del arzobispo Fonseca de Burgos, el confesor del rey Carlos I de España.

Al amanecer, aprovechando una ráfaga de viento propicio que hincha las lonas (velas), zarpan las cinco naves y se despiden con una descarga de artillería. En el muelle queda una multitud haciendo señas insistentemente hasta que se disipan en el horizonte. De manera tal que salen de Sanlúcar 237 hombres, oficiales, marineros y soldados, especialistas de diversos oficios, grumetes, pajes y criados. Alcanzan Santa Cruz de Tenerife en seis días, pasando después a fondear al sur de la isla, junto a la Montaña Roja. Cargan resina, necesaria para calafatear las naves, leña y algunos víveres. Por deseo de Magallanes,

embarcan cuatro hombres más como tripulantes, mientras que uno de los que venían se queda en Tenerife.

Allí reciben la noticia de que la armada de Portugal había pasado adelante navegando hacia la India, lo que confirma que recelaban de los movimientos de Castilla. Hasta aquí tendríamos según nuestras propias cuentas una dotación total de 240 hombres.

El primero de octubre por la noche levan anclas de nuevo y viento a un largo, lanzan rápidamente a las cinco naos hacia el mar abierto. Los marinos ocupan sus puestos en el estrecho espacio de las embarcaciones; tanto trabajando como descansando permanecen amontonados entre cajas, bultos, sacos o velas, expuestos al frio, al calor y a la humedad. No hay privacidad. Una sensación de navegar hacia la inmortalidad es compartida por las tripulaciones. Van a donde a nadie se le ha ocurrido ir.

Magallanes se niega a compartir el mando con Juan de Cartagena, y tampoco confiaba en que la gente le siguiera en tan arriesgado viaje, por lo que decide ocultar la ruta a seguir a su t ripulación, contándoles que irían a la Especiería doblando el cabo de Buena Esperanza, es decir, por la ruta conocida. Navegan así junto a la costa africana en dirección al sur, hasta Sierra Leona.

Todas las ordenes se proferían a gritos, sin posibilidad de discusión alguna, en una mezcolanza de idiomas porque surtida era la tripulación, palabras en portugués y verbos en italiano, imprecaciones en alemán, suspiros en griego. Pero, así y todo, se entendían unos a otros sin mayor dificultad, porque les iba la vida hacerlo y con el esfuerzo de sus brazos y el tesón de sus voluntades se hizo la ruta hacia las Indias Occidentales. (R. Marín)

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Llevan tres semanas de navegación en mar abierto. Hacia ningún punto cardinal se ve tierra. Una noche sin luna ni nubes, Magallanes se queda después de la última oración en la cubierta observando las estrellas en busca de Saturno. Su profesor en la Escuela de Sagres, el cosmógrafo Ruy Faleiro, le enseñó a distinguir el planeta más alto entre las constelaciones. Al otro día ordena a su piloto cambiar el rumbo hacia el suroeste,

por fin hacia Brasil. Gómez (su piloto) lo mira desconcertado, pero obedece. Conoce bien al Capitán general y sabe que no tiene alternativa. Punzorol (el maestre) espera a que el capitán se retire a su camarote y sube a hablar con él, y le habla con confianza y buena voluntad.

—No entiendo ese cambio de planes. Esta no es la ruta consignada por Colón y Vespucio.

Mire esto — le pide el capitán. Le muestra una carta de marear y le indica el lugar donde se encuentran.

—Por estas aguas navegan nuestros enemigos portugueses. En Tenerife me enteré de que Manuel (rey de Portugal) ha enviado carabelas a interceptarnos.

—No me extraña. Lo mismo hizo Juan II con Cristóbal Colón — comenta Punzorol y se retira.

Juan de Cartagena, el capitán de la nao San Antonio, se ha dado cuenta del cambio de rumbo. Irritado e impulsivo se adelanta en una chalupa y pide hablar con Magallanes. Los marinos observan la escena desde la cubierta con curiosidad morbosa. Juan de Cartagena recién ha cumplido veinte años. Magallanes lo dobla en experiencia y edad.

¿Por qué no me avisó del cambio de rumbo? Usted tiene la obligación de consultar todo conmigo — le grita Cartagena desde el bote. Magallanes, asomado por la borda, hace gala de tranquilidad. Le responde displicente:

Yo no tengo que darle cuentas a nadie de mis decisiones. Si quiere suba a mi nao para leerle la parte de las capitulaciones que me da autoridad absoluta sobre esta armada.

Cartagena mira su alrededor. Advierte las miradas y contraataca:

—No es así. Usted tiene la obligación de consultarme. Recuerde que soy conjunta persona. Magallanes lejos de perder la compostura, le responde con voz tranquila.

—Yo no me debo a nadie más que a la Corona de Castilla. Buenos días en nombre del rey. Regresa a su camarote mientras Cartagena vuelve a la nao San Antonio entre murmullos y bastante molesto.

Dos semanas después de calmas desesperantes, un hecho proveniente de la nao Victoria, altera la normalidad; se presenta Luis de Mendoza y le comunica a Magallanes que el maestre siciliano Antón Salamone ha sido sorprendido cometiendo pecado contra natura con un grumete. Magallanes ordena apresarlos a los dos de inmediato y azotarlos. De nuevo Cartagena, se adelanta en un esquife y sube a la Trinidad indignado a increparlo.

—Usted toma decisiones sin consultarme. Eso no lo acepto.

Magallanes quiere dar de una vez por terminado el conflicto. Corta por lo sano. Lo agarra por las chorreras de la camisa y le dice en tres palabras:

—“Daos por preso”. Manda a dos marinos corpulentos que lo pongan en el cepo y le engrilletan las manos; nombra en su lugar a Antonio de Coca.

Francisco Albo (piloto) empieza a hacer anotaciones en su derrotero el día 29 de novie mbre de 1519, cuando se sabe cerca ya del cabo de San Agustín (Cabo Branco), punta más oriental de Brasil.

El Capitán general, decide continuar viaje sin tomar tierra hasta doblar el Cabo Frío y ordena bajar velas mayores para que la tripulación descanse, envía un esquife a la Concepción a buscar a su amigo Juan Lópes de Carvalho. Carvalho ha vivido cuatro años en las tierras de Brasil. Sabe cuáles son los puertos por los que transitan los portugueses. Estudian juntos los mapas buscando una bahía segura para desembarcar. Carvalho le aconseja evitar Pernambuco, donde los enemigos tienen una factoría.

El 17 de diciembre, eligen una bahía descubierta por Gaspar de Lemos a la que llamó Rio de Enero (Janeiro, en portugués) por haber arribado ahí ese mes al lugar. Carvallo la conoce bien. Los nativos la llaman Guanabara. Aquí hago un paréntesis, pues son muchas las crónicas y diarios sobre la expedición, la mayoría basadas en Pigafetta, esta sería, si nos atenemos estrictamente al derrotero, cabe la duda más que razonable de que no fuera allí donde se detuvieron, sino en la siguiente bahía, que se encuentra en su misma latitud, llamada de Sepetiba y la elección del puerto de parada en la costa brasileña responde quizá a que Magallanes avanzó hacia el Oeste lo sufic iente como para sobrepasar dicho meridiano de demarcación, evitando con ello cualquier tipo de problema en este sentido. (Recuerden el “Tratado de Tordesillas”)

El 20 de diciembre, estando la armada surta en este puerto, se sentencia a muerte

al maestre de

la Victoria, Antón Salamone, por el delito de sodomía. Es el primer muerto de la Armada

del Moluco.

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Mientras eso ocurre en la playa, Magallanes y Lópes de Carvalho visitan una vivienda que los nativos llaman bohío, en la que viven muchas familias del jefe del clan, Cacique principal (como se les llama) de la tribu tupinamba. Carvalho lo saluda con familiaridad en una mezcla de portugués y tupiguaraní. La vivienda hecha de troncos y techo de ramas es más larga que ancha. Admira las grandes hamacas de algodón colgadas de pared a pared sujetas a troncos.

En este puerto, además de aprovisionarse de frutas tropicales, agua, patatas y mucho pescado, se

incorporará a la expedición un hijo (“joaozito”) mestizo del piloto Juan Lópes de Carvalho, fruto de una relación mantenida en un viaje anterior hasta aquí.

TROZOS DE EVENTOS,PERSONAS Y OBJETOS

OLVIDADOS POR LA HISTORIA (3)

Valm.(r) Carlos E. Ospina Cubillos, Presidente Consejo de Historia Naval

Hace muchos años, ya perdiéndose en nuestra memoria, que la Armada Nacional sabiamente enfrentó la difícil tarea de tener un velero como Buque Escuela. Difícil no solamente por los problemas económicos del País, sino por la natural ignorancia de algunas entidades, alejadas del mar en esta lejana Bogotá, tenían sobre la importancia de un buque a vela en la formación de un marino .Afortunadamente esto se logró tal como la Institución lo había planeado y como lo vemos en el éxito de nuestro ARC Gloria. Pero este logro tuvo un momento difícil en que el Mando de nuestra Armada tuvo que enfrentarse seriamente a unas altas entidades del Estado

que propusieron otra más económica solución. Dispénseme que este artículo sea un poco más largo, pero es necesario conocer algunos antecedentes para entender y reconocer las excelentes actua ciones del Comandante de la Armada y sus asesores que enfrentaron la situación y lograron adquirir el Buque Escuela que se tenía planeado.

En el año de 1931 ,la mujer más rica del mundo Marjorie Marriweather que posteriormente se casó con el millonario E.F. Hutton, mando construir en Kiel Alemania un yate velero para su uso, que por su diseño, tamaño y equipamiento se convirtió en el velero más grande y lujoso del mundo y se bautizó como “Hussar”. Su desplazamiento de 3.000 toneladas y 4 mástiles señalan su gran tamaño. Posteriormente su dueña se divorció y se casó con el Embajador de Estados Unidos en Rusia, época en

la cual el velero se siguió

usando en diversas actividades de alto nivel social y diplomático.

Durante la

segunda Guerra el buque

fue adaptado como unidad de apoyo de la Armada Americana

y al final

nuevamente reconstruido

como velero de lujo con el nombre de “Sea Cloud”.

 

En el año de 1955 el buque fue adquirido por el general Rafael Trujillo para celebrar sus muchos años de terrible dictadura sobre la Republica Dominicana. La historia ha escrito mucho sobre estos trágicos años de abusos, corrupción, crímenes y total dominio sobre el País, así como su descontrolado manejo del poder y recursos oficiales, como fue la compra de este lujoso velero para su uso particular. Su primer paso fue ponerle el nombre de su hija “ANGELITA” y usarlo para sus propias actividades y favores políticos, pero en realidad quien lo usó en forma total y sin control, fue su hijo Ranfis, convirtiéndolo en su centro de fiestas, especialmente en lugares como Los Ángeles, donde las más famosas estrellas de Hollywood acudían a sus famosas reuniones.

Una de ellas, Zsa Zsa Gabor, era una de sus especiales invitadas, incluso durante una de estas fiestas alguien pintó en el casco un burdo aviso que decía:”Zsa Zsa Garbor durmió aquí“(foto al final), lógicamente no se conoció oficialmente quien lo hizo pero por la seguridad que tenía el buque es posible

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